En España, la imagen del 600 es mítica. Su mera visión nos remonta a la época en la que los coches de consumo masivo comenzaron a introducirse en una España aun bajo la dictadura franquista, en un país todavía pobre y modesto. Mi madre aun sonríe cuando se acuerda de su primer coche: un 600 rojo.
En Hungría también tienen dos modelos de coche que podríamos comparar al 600 español: el Trabant ("compañero viajero" en alemán) y el Maluch (también conocido como Fiat 126, ya que Maluch significa en Polaco "niño pequeño").

Un Trabant aparcado en la calle Andrassy. Budapest. Diego Santos
A día de hoy todavía podemos ver ejemplares de estos dos vehículos por la calles de Budapest, algunos muy deteriorados, y otros sorprendentemente, tuneados... La pasión que levantan estos dos vehículos, sobre todo el Maluch en Polonia, es asombrosa.

Dos versiones tuneadas de Maluch y Trabant.
Una de las virtudes incuestionables de ambos coches es, sin duda, su resistencia a todo tipo de inclemencia: un polaco llegó a asegurarme que en lo peor del invierno en Varsovia ha llegado a ver como personas encendían hogueras bajo el motor de un Maluch para calentarlo y así arrancarlo sin problemas. Intentad hacer eso con un coche hoy en día a ver que pasa...
PD: Dedico esta entrada a mi amigo Josebas, que estoy seguro que le encontrará mil y una faltas ya que es una eminencia del mundo automovilístico.


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