¿Y las llaves?

|

Hasta que no fui a Polonia hace unos meses no conocía la extraña forma que tienen en los países del Este de gestionar los portales: en vez de tener que utilizar llave para el portal, cada piso tiene un número asignado. Es decir, imaginad que vivís en el portal 3. Para que alguien llame a tu telefonillo solo tiene que marcar el 3 y dejar que suene. Pero si quieres entrar a tu casa, tendrás que marcar el 3, una tecla con forma de llave y luego un código que pone cada propietario del piso (mi portal, por ejemplo, tiene un código de 4 dígitos así como la mayoría de pisos que he visto).



Este sistema está bastante extendido por países como Rusia y Polonia, que yo sepa, y seguramente sea habitual en toda la zona Este. El verdadero problema es cuando el código es más de 4 cifras, ya que por ejemplo en Polonia tuve que memorizar uno de... ¡8 cifras!

Otra cosa curiosa es que si alguien mete mal un código más de 4 o 5 veces el acceso a ese portal se bloquea durante unos minutos, dejándote en la condenada calle si no te acuerdas bien, te tomaste unas cervezas de más o simplemente el frío te ha dejado tan congelado que no puedes ni marcar correctamente...

¿Pros?: no llevo encima una colección de llaves como el sereno, como hago cuando estoy en Madrid.

¿Contras?: Es más facil equivocarte de lo que os imaginais.

Ser erasmus es...

|
Arreglar el termostato* con un cortauñas y un trozo de celo...

*Termostato que a su vez arregló un tuercas de la agencia hacia 2 días...


El Pulso Nocturno

|
Las ciudades del Este de Europa siempre me han parecido que están muy poco iluminadas, son oscuras y misteriosas, más si tenemos en cuenta que el Astro Rey se va a dormir mucho antes por estas latitudes...

Budapest es posiblemente un buen ejemplo de como sacar partido a esa oscuridad si tienes un centro de la ciudad impresionante: